14/5/09

POSTÍTULO DE FORMACIÓN UNIVERSITARIA EN ECONOMÍA Y GESTIÓN DE LAS ORGANIZACIONES

Estructura y Funcionamiento del Sistema Económico

Evaluación del 1º Módulo

Una de las definiciones más aceptadas de Economía es la que considera que se trata de la ciencia que estudia la manera como las sociedades utilizan sus recursos escasos en la producción de bienes y los distribuyen entre la gente.

En esta definición aparecen las dos ideas claves que caracterizan a cualquier sistema económico: en primer lugar los bienes disponibles son escasos y, por otro lado, la sociedad debe utilizar sus recursos con eficiencia para lograr la satisfacción de las necesidades de las personas.

Debido a la existencia de la escasez todas las sociedades humanas, desde el inicio de la civilización, deben enfrentar los problemas de producción y distribución de bienes y para encontrar la solución más adecuada deben elegir en forma permanente, es decir, deben determinar qué bienes se van a producir, cómo se van a producir y para quién se van a producir.

La creación de instituciones adecuadas para lograr una respuesta adecuada a la preguntas precedentes implica que las sociedades deben organizarse a través de alguna de las formas alternativas: la economía de mercado, la economía centralmente planificada y la economía mixta.

Se solicita:

a) Analice los motivos por los cuales se produce la escasez, el significado de la elección a la que deben enfrentar todas las sociedades y el costo de oportunidad.
b) Utilizando los artículos:
- Adam Smith padre fundador de la economía
- Capitalismo versión 3.0
Analice las características de una economía de mercado y de una economía mixta y los problemas que se enfrentan debido a la actual crisis económica mundial.

Presentación:

Formato: hoja A4, letra Arial 12, espacio simple. Márgenes: superior 3 cm, izquierdo 2,5 cm, derecho 1cm y abajo 2 cm.
El trabajo no debe exceder las dos páginas y ser enviado por mail (exclusivamente).
Fecha límite de presentación: 22/05/2009
Por cualquier consulta comunicarse por mail.
Adam Smith, padre fundador de la economía[1]

“¿Para qué es todo el trabajo arduo y el ajetreo de este mundo? ¿Cuál es el fin de la avaricia y de la ambición, de la búsqueda de riqueza, de poder y de preeminencia?”. Esta frase la escribió el escocés Adam Smith (1723-1790), quien vislumbró para el mundo social de la economía lo que Isaac Newton reconoció para el mundo físico de los cielos. Smith dio respuesta a sus preguntas en La riqueza de las naciones (1776), donde explicó el orden natural que se autorregula, proceso por medio del cual el aceite del egoísmo lubrica la maquinaria económica en forma casi milagrosa. Smith creía que el trabajo arduo y el ajetreo mejoraban la suerte del hombre común y corriente. “El consumo es el único fin y propósito de toda la producción”.

Smith fue el primer apóstol del crecimiento económico. En los albores de la Revolución Industrial señaló los grandes progresos que había experimentado la productividad gracias a la especialización y a la división del trabajo. En un famoso ejemplo describió la especialización manufacturera de una fábrica de alfileres en la que “un obrero estira el alambre, otro lo endereza y otro lo va cortando, etc.”. Esta operación le permitía a 10 personas fabricar 48.000 alfileres al día, mientras que si “cada uno trabajara por separado, ninguno podría fabricar veinte, o tal vez, un solo alfiler al día“. Smith consideró el resultado de esta división del trabajo como “una opulencia universal que se extiende hasta las personas de las clases más bajas”. Imagine lo que pensaría si regresara hoy y viera todo lo que más de dos siglos de crecimiento económico has producido!.

Smith escribió cientos de páginas en las que clamaba contra los innumerables caso de insensatez e interferencia del Estado. Considere el caso del maestro tejedor de gremio del siglo XVII que intentaba tejer mejor. El gremio del pueblo decidió que “si un tejedor intentaba procesar un pieza según su propia inventiva, debía obtener permiso de los jueces del pueblo para utilizar la cantidad y la longitud de hilos que deseara después de que cuatro de los comerciantes más antiguos y cuatro de los tejedores más antiguos del gremio hayan considerado la cuestión”. Smith afirmaba que tales restricciones, fueran impuestas por el Estado o por los monopolios, sobre la producción o sobre el comercio exterior, limitan el funcionamiento adecuado del sistema de mercado y, en última instancia, perjudican tanto a trabajadores como a consumidores.

Nada de lo que dijo puede sugerir que Smith defendía lo establecido. Desconfiaba de todo poder arraigado, de los monopolios privados y de las monarquías públicas. Estaba a favor de la gente común. Pero, como muchos de los grandes economistas, había aprendido a partir de sus investigaciones que el camino al desperdicio está plagado de buenas intenciones.

Sobre todo, es la visión de Adam Smith de la reguladora “mano invisible” su contribución imperecedera a la economía moderna.

[1] SAMUELSON, PAUL y NORDHAUS, WILLIAM. Economía. Decimoctava edición. Mc Graw Hill. Bogotá. 2005. Pág. 29.
Capitalismo versión 3.0[1]
Dani Rodrik[2]

El capitalismo está en los estertores de su más grave crisis en décadas. Una combinación de gran recesión, desórdenes económicos mundiales y nacionalización de hecho de franjas del sistema financiero en las grandes economías desestabilizan profundamente el equilibrio entre mercado y estado.

La pregunta del millón es dónde estará el nuevo equilibrio. Quienes predicen el fin del capitalismo olvidan un dato histórico: el capitalismo tiene una capacidad casi ilimitada de reinventarse. Su maleabilidad le permitió superar crisis periódicas durante siglos y sobrevivir a las impugnaciones, de Marx en adelante.

La real cuestión no es si el capitalismo puede sobrevivir sino si los líderes mundiales serán capaces de llevarlo hacia su próxima fase mientras se sale del actual aprieto. El capitalismo no tiene rival para desencadenar las energías económicas colectivas de las sociedades. Es por eso que todas las sociedades prósperas son capitalistas en el sentido amplio: están estructuradas en torno a la propiedad privada y dejan que el mercado juegue un rol importante asignando recursos y determinando compensaciones económicas.

Pero ni la propiedad privada ni el mercado pueden funcionar solos. Exigen que otras instituciones sociales los apoyen. El derecho de propiedad depende de los jueces y del imperio de la ley, y los mercados, de reguladores para frenar sus abusos y corregir sus fallas.

En el plano político, el capitalismo requiere mecanismos de compensación y transferencia que hagan aceptables sus resultados. Como esta crisis muestra una vez más, el capitalismo necesita mecanismos de estabilización, prestamistas de última instancia y políticas fiscales contracíclicas. O sea: el capitalismo no se autogenera, no se autorregula ni se autoesbiliza.

La historia del capitalismo ha sido un proceso de aprender y reaprender esto. A la idealizada sociedad de mercado de Adam Smith le bastaba con un “Estado gendarme”. Todo lo que el Estado tenía que hacer para asegurar la división del trabajo era garantizar la propiedad, mantener la paz, y cobrar unos pocos impuestos para pagar un número limitado de bienes públicos.

En la primera mitad el siglo XX, el capitalismo tuvo una visión estrecha de las instituciones públicas que hacían falta para sostenerlo. Los Estados veían su rol económico en términos restringidos. Esto empezó a cambiar cuando las sociedades se democratizaron y los sindicatos y otros grupos políticos se movilizaron contra los abusos del capitalismo.

La utilidad de las modernas políticas monetarias y fiscales se volvió aceptada en el período que siguió a la Gran Depresión. La parte del gasto público en la renta nacional aumentó mucho en los hoy países industrializados, de menos del 10% promedio a fines del siglo XIX a más del 20% antes de la Segunda Guerra Mundial. Y, tras la guerra, la mayoría de los países establecieron “Estados de bienestar” en los que el sector público se expandió a más del 40% de la renta nacional. Ese modelo de “economía mixta” coronó el siglo XX. El nuevo equilibrio en Estado y mercado enmarcó un período sin precedentes de cohesión social, estabilidad y prosperidad en las economías avanzadas que duró hasta la mitad de los 70.

Este modelo se deterioró a partir de los 80 y parece haberse desmoronado. La razón puede resumirse en una palabra: globalización.

La economía mixta de posguerra se desarrolló a nivel de naciones-estados y requería mantener a raya a la economía internacional. El régimen de Bretón Woods-GATT implicó una forma leve de integración económica internacional, con controles en los flujos internacionales de capital que Keynes y sus contemporáneos habían considerado cruciales para las economías nacionales. Los países realizaban sólo una liberación comercial limitada, con muchas excepciones para sectores socialmente sensibles (agricultura, textiles). Esto los dejaba libres para desarrollar su propia versión de capitalismo nacional, en tanto que obedecieran unas pocas y simples reglas internacionales.

La actual crisis muestra lo lejos que estamos de ese modelo. La globalización financiera, en particular, arrasó con las antiguas reglas. Cuando el capitalismo a la china se topó con el capitalismo a la estadounidense, con muy pocas válvulas de seguridad, se produjo una mezcla explosiva. No había mecanismos para evitar un exceso de liquidez mundial y luego, sumada a la falta de regulación de EEUU, un brutal estallido inmobiliario y un crac. Ni había tampoco frenos para el contagio.

La lección no es que el capitalismo está muerto. Es que tenemos que reinventarlo para un siglo en el que las fuerzas de la globalización económicas son mucho más fuertes. Así como el capitalismo mínimo de Smith se transformó en la economía mixta de Keynes, tenemos que considerar una transición de la versión nacional de la economía mixta a su equivalente global. Esto implica imaginar un mejor equilibrio entre los mercados y sus instituciones secundarias a nivel global. A veces, eso requerirá prolongar las instituciones fuera de los estado-naciones y reforzar la autoridad global. Otras veces, implicará impedir a los mercados expandirse más allá del alcance de las instituciones que deben seguir siendo nacionales. El enfoque correcto diferirá entre grupos de países y problemáticas. Diseñar el próximo capitalismo no será fácil.

[1] iEco (Suplemento Económico del diario Clarín), pág. 7. 15 de Marzo de 2009.
[2] Economista. Profesor en Harvard
Los mercados

1. Concepto

Son instituciones sociales que posibilitan que grupos de compradores y vendedores se pongan en contacto y puedan intercambiar bienes altamente sustituibles entre sí.

No es imprescindible que se trate de un lugar físico como un supermercado o una feria, lo importante es que permiten que los oferentes y los demandantes de una determinada mercancía o servicio realicen las transacciones durante las cuales determinan los precios y las cantidades intercambiadas.

Existen diferentes tipos de mercado, de bienes finales (de consumo o de capital), de bienes intermedios y de servicios de factores. Todos ellos difieren en muchos aspectos, pero comparten ciertos rasgos generales que pueden ser analizados en forma sistemática y, además, juzgarse en términos de eficiencia y de equidad.

2. La delimitación del mercado

El concepto de mercado supone que es posible trazar límites que lo definan para cada caso en particular de manera que estemos en condiciones de conocer quienes son los compradores y los vendedores que están dentro del mismo y quienes están fuera y cuales son los bienes que se intercambian en el mismo y cuales no.

En este sentido todos los mercados tienen dos dimensiones principales:

- El tipo de bien con el cual se realizan las transacciones.
- El área geográfica que abarca.

2.1 Delimitación del mercado según el tipo de bien

El criterio para distinguir por el tipo de bien entre un mercado y otro es el grado de sustituibilidad. Cuando los bienes son altamente sustituibles entre sí pertenecen al mismo mercado (todos los demás bienes están afuera). Como esta característica es una cuestión de grado nos veremos ante la necesidad de establecer rangos dentro de los cuales los bienes resultan (o no) buenos sustitutos entre sí.

Por ejemplo, si los compradores están dispuestos a sustituir con facilidad en su consumo entre carnes vacunas, porcinas u ovinas, porque las consideran buenos sustitutos entre sí, estaremos en presencia de un único mercado de carnes rojas. En cambio si las consumen en ocasiones o situaciones diferentes, estaremos en presencia de tres mercados claramente delimitados. En realidad lo más probable es que los consumidores no se ubiquen en ninguno de los dos extremos y entonces no sea tan sencillo decidir si los mercados son uno, dos o tres.

De hecho, la inmensa mayoría de los bienes no son homogéneos sino ligeramente heterogéneos, tienen variedades, las cuales son el resultado de pequeños cambios en sus características que no alteran de manera significativa su capacidad para satisfacer la necesidad de que se trate pero que no son indiferentes para los consumidores.

La diferenciación de los bienes puede ser de distinto tipo:

- Física: los bienes se distinguen por sus características orgánicas. Por ejemplo, harina de trigo con y sin leudante.
- Espacial: las variedades se distinguen por estar ubicadas en ámbitos geográficos diferentes. Por ejemplo, harinas de trigo de la misma calidad pero que son ofrecidas una en una granja cercana y otra en un hipermercado localizado en las afueras de la ciudad.
- Temporal: las variedades se distinguen por estar disponibles en diferentes momentos. Por ejemplo, harinas de trigo de la misma calidad disponible en el momento o de entrega diferida en el tiempo.
- Ideal: las variedades son consideradas diferentes por los compradores, aún cuando sean perfectamente homogéneas desde el punto de vista físico, espacial y temporal. Por ejemplo, harina de trigo de la misma calidad y disponible en el mismo tiempo y lugar, pero envasada con marcas de diferente prestigio o apoyo publicitario.

2.2 Delimitación del mercado por el área geográfica

El área geográfica puede definirse como aquella dentro de la cual se realizan los intercambios, es decir donde los compradores buscan y/o los vendedores ofrecen sus productos.

Desde este punto de vista, existen mercados locales, regionales, nacionales, internacionales y globales, aunque hay que reconocer que las continuas mejoras en las comunicaciones hacen cada vez menos nítidas las diferencias entre unos y otros.

Las pautas de comportamiento de los participantes en cuanto a sus desplazamientos, tanto como los costos de transporte en relación con el precio del bien, limitan la extensión geográfica del mercado y también lo hacen los problemas logísticos. Sin embargo, pueden existir compradores que hagan largos viajes para comprar un bien que les gusta o empresas que realizan ventas fuera de la frontera geográfica de “su mercado” sin sufrir por los excesivos costos de transportes.

Por esta razón, el área que está “dentro” del mercado no suele distinguirse de la que está “afuera” porque en ella se realizan las transacciones y en la otra no, sino porque en la primera las transacciones son más frecuentes que en la segunda y, por ello, al igual que en el caso de la sustituibilidad la frecuencia es una cuestión de grado.

3. La estructura de los mercados

El grado de competencia efectiva y el poder de mercado se encuentran relacionados con la estructura del mercado la cual consta de cuatro elementos:

- El tamaño de cada uno de los compradores y vendedores en relación con el conjunto del mercado donde actúan. La participación de mercado es el principal indicador del poder que pueden ejercer en el mismo los participantes y está determinada por el porcentaje de ventas (o de compras) que hace un vendedor (o comprador) individual sobre el total de las transacciones realizadas. La participación puede variar entre valores cercanos al 0 % y el 100 %.
- Las posibilidades con que cuentan los productores para lograr diferenciar los bienes que ofrecen o segmentar el mercado donde participan.
- Existencia de barreras que impiden o dificultan el acceso de nuevos participantes al mercado. Todo aquello que reduzca la facilidad, amplitud o velocidad de la entrada de nuevos competidores es una barrera. Hay una enorme cantidad de factores que pueden crearlas, entre ellas se encuentran las regulaciones legales, la monopolización de ciertos recursos y en factores de origen económico que hacen que las empresas que quieran entrar al mercado tengan costos que no deben enfrentar las firmas ya establecidas.
- Cantidad de información disponible para las diversas unidades económicas sobre las actividades desarrolladas en el mercado.

Un examen detallado revelaría la existencia de un número muy grande de posibilidades ya que podríamos encontrar tanto a un solo productor dominando en forma completa un mercado determinado o a cientos de empresas cada una de las cuales ofreciendo una parte minúscula de la producción total y entre ellos a una gran variedad de otras formas de mercado.

Para evitar tal complejidad consideraremos que son tres las formas básicas de organización: la competencia perfecta, el monopolio y la competencia imperfecta y en este último caso, según su mayor o menor grado de imperfección, nos encontraremos con el oligopolio y la competencia monopolística (o monopólica).

4. Los mercados de competencia perfecta

El término competencia se usa comúnmente tanto en la literatura económica como en las conversaciones diarias con un sentido de rivalidad pero cuando es acompañado por la palabra perfecta tiene un significado diferente ya que se refiere al único tipo de mercado cuya existencia permite el logro simultáneo de óptimos técnicos y económicos.

El modelo de competencia perfecta permite demostrar que, a largo plazo y en equilibrio, las empresas se verán obligadas, por la presión de sus competidores, a producir con la máxima eficiencia de modo que los costos unitarios sean los más bajos posibles y cuando se llega a una situación de este tipo lo que los compradores pagan por los bienes es exactamente igual a lo que cuesta producirlos.

Los empresarios reciben un beneficio por su actuación, pero a largo plazo el mismo es igual al beneficio normal, esto es, exactamente lo que se necesita para atraer al empresario a la actividad ya que si recibiera menos de esa cantidad, se dedicaría a otra cosa (el costo de oportunidad del empresario). Si en algún momento algún empresario recibe un beneficio extraordinario (superior al normal), ello atraerá a nuevas firmas al mercado y el incremento de la producción hará bajar los precios hasta hacer que sólo le quede el beneficio normal
[1].

Para que un mercado sea considerado de competencia perfecta deben cumplirse imprescindiblemente las siguientes condiciones:

- Los bienes intercambiados tienen que ser homogéneos, es decir, los vendedores deben ofrecer unidades idénticas del mismo y, dado que los bienes ofrecidos por cada firma es un sustituto perfecto del que pretenden vender todas las demás, los compradores no tienen ningún motivo para preferir a uno de ellos.
- El mercado debe estar atomizado ya que es necesario que cada comprador o vendedor represente una pequeña fracción respecto de la totalidad del mercado de manera que si uno de ellos logra modificar su participación o se retira del mismo no se percibirán cambios en la oferta del bien.
- No deben existir barreras de ningún tipo que impidan o dificulten el acceso al mercado, es decir, debe prevalecer una total libertad para entrar o salir de la actividad, los recursos deben ser libres para dedicarse a cualquiera de ellas y empleados donde sean mejor pagos y las mercancías y servicios deben poder venderse donde logren los mejores precios.
- Los mercados de competencia perfecta son transparentes ya que los participantes pueden conocer de manera completa e inmediata las características significativas de todas las actividades que se desarrollan en el mismo.

Si se cumplen las condiciones mencionadas el precio será el mismo en todo su ámbito y cada vendedor o comprador no podrá modificarlo actuando en forma individual debido a que todos ellos son “tomadores de precios”. Si determinada firma pretende vender su producto a un precio superior al vigente los eventuales compradores lo podrían adquirir a otra ya que ofrecen bienes idénticos y tampoco se verá en la necesidad de disminuirlo para colocar su producción ya que la misma es demasiado pequeña respecto del total.

Sin embargo, cualquier modificación en la demanda o en la oferta del mercado modificará el precio del bien y, en consecuencia, la curva de demanda que enfrenta la firma, pero todas estas variaciones quedan fuera del control de las unidades económicas individuales, cada empresa sólo puede ajustar su producción y venderla al precio fijado en el mercado y cada comprador adquirir las cantidades que desee a dichos precios, es decir para ellos el precio es un dato sobre el que no tienen ningún tipo de influencia.

Dadas las importantes restricciones analizadas no es posible sostener que este tipo de mercado caracterice o haya caracterizado en una determinada época a la economía de cierto país o región por lo que estudiar la teoría de la competencia perfecta no implica pensar que el mundo real pueda llegar en algún momento a poseer dichas características sino que el principal objetivo está centrado en el hecho de que si fuese aplicada podría asegurarse el máximo de la eficiencia económica y la satisfacción de las necesidades sería tan grande como lo permitiesen las técnicas y los recursos disponibles y, por los tanto, constituye un valioso punto de partida para el análisis económico porque nos provee una base contra la cual puede confrontarse y evaluarse el funcionamiento de la economía real.

5. El monopolio

Se utiliza esta palabra para definir a un tipo de mercado en el cual la producción es realizada por una única empresa que ofrece un bien que no posee sustitutos próximos, por lo que el monopolista “es la industria”
[2].

La ausencia de sustitutos próximos significa que no existen empresas que elaboren un producto con el cual se puede llegar a satisfacer la misma necesidad, en consecuencia el comprador no dispone de una alternativa válida a la que pueda recurrir y, por lo tanto, debe comprar el bien al monopolista o mantener su necesidad insatisfecha.

La ausencia de competidores se produce debido a la existencia de barreras naturales o legales que impiden el acceso de otras firmas al mercado, en este sentido pueden existir monopolios naturales cuando las condiciones del mercado hacen que el mismo sea abastecido de manera más eficiente cuando actúa una única empresa
[3] y monopolios legales cuando la vigencia de alguna disposición estatal impide el acceso de nuevas firmas[4].

Algunas barreras de entrada pueden deberse a la existencia leyes y regulaciones estatales, el otorgamiento de patentes, la propiedad o el acceso monopólico a ciertos recursos críticos, las economías de escala y de aprendizaje, los requerimientos de capital, la diferenciación del producto, etc.. En algunos casos también pueden presentarse barreras de salida como, por ejemplo, las indemnizaciones que se debe pagar en caso de despido del personal.

Cuando los compradores (o vendedores) están atomizados y enfrentan a un monopolista (o a un monopsonista) éstos concentran el poder de mercado y adquieren un control “considerable” sobre el precio y las cantidades intercambiadas
[5].

Precisamente, las posibilidades con que cuentan las firmas monopólicas para determinar el precio, la cantidad y la calidad de los bienes ofrecidos ha obligado a que en los distintos países se hayan establecido regulaciones a sus actividades. Estos controles pueden ser llevados a cabo mediante la acción directa de las propias agencias del gobierno y la acción de la justicia o a través de organismos específicos que en muchos casos cuentan con la participación de los propios usuarios de los bienes ofrecidos por la empresa (entes reguladores).

Otra forma de monopolio es el denominado “monopolio colectivo” el cual se presenta cuando el poder de mercado no está en manos de un único agente económico, sino de un grupo de ellos. Son los casos de los matriculados en una profesión o de quienes cuentan con el derecho para cierto tipo de explotación (Ej. la asistencia médica está en manos del monopolio conformado por el conjunto de médicos matriculados y los propietarios de patentes de taxi gozan del monopolio colectivo en este servicio de transporte).

6. Los mercados de competencia imperfecta

Cuando en un mercado es posible observar la actividad de varias empresas pero que los requisitos de la competencia perfecta no se cumplen en su totalidad se pueden definir a los mercados de “competencia imperfecta” dentro de la cual, de acuerdo a los diferentes grados de imperfección, se encuentran el oligopolio y la competencia monopolística.

En el primer caso se trata de un tipo de mercado abastecido por un pequeño grupo de vendedores que domina el mercado y en el caso de la competencia monopolística se da cuando conviven muchos productores, de igual manera que en la competencia perfecta, pero que ofrecen un bien diferenciado.

6.1 El oligopolio

Un mercado adquiere características oligopólicas cuando un número suficientemente reducido de firmas produce la totalidad o bien un alto porcentaje de los bienes disponibles en el mismo desempeñándose con un alto grado de interdependencia
[6].

De la definición surge que el oligopolio posee características típicas:

- Un grupo que controla el mercado el cual está conformado por un pequeño número de firmas con elevadas participaciones individuales en el mercado y que se denomina grupo oligopólico.
- Un número considerable de empresas con pequeñas participaciones de mercado, que compiten entre si, aceptando como dadas las decisiones de fijación de precios de las grandes empresas. Este grupo se denomina franja competitiva o marginal, su posición es subordinada y resulta muy vulnerable ya que están expuestas a ser expulsadas del mercado y remplazadas por otras.

La existencia de estas franjas competitivas en buena parte de los mercados oligopólicos se justifica porque las pequeñas empresas pueden atender segmentos del mercado a los que las empresas más grandes no llegan o no les interesa llegar, como pueden ser los casos de productos de muy alta o baja calidad o de características especiales y la atención a localidades pequeñas y/o alejadas o en épocas del año con baja demanda, etc.

El grupo oligopólico puede estar compuesto por dos, tres y hasta ocho o diez empresas y la franja competitiva integrada por pocas empresas, por decenas y hasta cientos de ellas y también faltar por completo.

La existencia de barreras

La persistencia en el tiempo de un mercado oligopólico depende de que la posibilidad de entrada de nuevas firmas al grupo oligopólico esté total o parcialmente bloqueada ya que si esto no se cumple perderá sus características estructurales en el largo plazo.

Algunas de las barreras más comunes que permiten la formación de oligopolios son las siguientes:

- Cuando el mercado es pequeño o la escala óptima de la planta es grande respecto del mismo indefectiblemente la industria será oligopólica y, por el contrario, si el mercado es grande y no existen barreras que impidan el acceso de nuevas firmas se convertirá en uno de competencia monopolística.
- Cuando alguna empresa posee la propiedad de patentes estratégicas o de materias primas puede estar en condiciones de impedir o dificultar el acceso de nuevas firmas.
- Si la tecnología utilizada exige que las firmas produzcan en gran escala desde el inicio de sus actividades se excluye la posibilidad de comenzar en pequeña escala y luego realizar una expansión progresiva hasta convertirse en un rival importante para las empresas previamente existentes.
- La producción de bienes acreditados y la posesión de canales de distribución establecidos hace que las empresas existentes tengan ventajas sobre los posibles competidores que ven impedido o dificultado su acceso al mercado.

Existen dos factores que debilitan la importancia de las barreras, la desregulación y la apertura de las economías. La desregulación vuelve mucho más accesibles diferentes mercados que estuvieron, debido a disposiciones legales, en manos de oligopolios muy concentrados e incluso de monopolios colectivos muy cerrados y la apertura de las economías hace que se incremente el número de competidores potenciales ya que los mismos pueden provenir de todo el mundo.

Otras características:

- Las firmas pueden ofrecer tanto productos diferenciados como indiferenciados. En el primer caso se trata de bienes sustitutos entre sí pero cada uno de ellos posee características particulares las cuales pueden originarse tanto en la calidad como el diseño o tan solo en la marca o la publicidad y ello lo hacen diferentes de los demás y en el caso restante las firmas producen bienes virtualmente idénticos y los compradores carecen de motivos para preferir al producto de una firma respecto del de las otras.
- Las empresas poseen un alto grado de interdependencia entre ellas debido a que la actitud de cada una afecta a las demás y, por esta razón, su control sobre el precio tiende a estar limitado. Por ejemplo, si una firma reduce su precio en un principio verá aumentar sus ventas a expensas de sus competidores pero éstos al verse afectados tratarán de recuperar su decreciente participación en el mercado y venderán a un precio igual o incluso inferior al establecido y, en verdad, el resultado final puede llegar a ser negativo para todos y a la inversa cuando una empresa oligopólica eleva sus precios corre el riesgo de perder su parte del mercado en beneficio de sus rivales.

En la práctica los efectos adversos de la variación unilateral de los precios pueden evitarse recurriendo a la realización de acuerdos colusorios (implícitos o explícitos) por medio de los cuales las firmas intervinientes eliminan la competencia entre sí, aumentando o disminuyendo los precios de manera simultánea o repartiéndose los montos de ventas, logrando, de esta manera, llegar a ejercer un control sobre el precio similar a la de un monopolista
[7].

6.2 La competencia monopolística

La competencia monopolística se presenta cuando un mercado es abastecido por un número relativamente grande de pequeñas firmas que ofrecen productos similares pero no idénticos, o sea los bienes intercambiados son sustitutos próximos entre sí ya que la particularidad fundamental de este tipo de empresas es que pueden lograr la diferenciación de su oferta.

La heterogeneidad física o real que se presenta debido a las características funcionales, materiales o de diseño del producto son aspectos importantes en la diferenciación, pero las desigualdades logradas a través de la publicidad, la presentación, los servicios conexos y el uso de marcas y nombres comerciales adquieren también mucha significación.

Una de las consecuencias de la diferenciación del producto es que el precio no es único como ocurre en la competencia perfecta, y los productores pueden recibir ganancias extraordinarias al adquirir un limitado control sobre los precios, ya que los consumidores que manifiestan su inclinación por los bienes ofrecidos por determinados vendedores están dispuestos a pagar, dentro de determinados límites, un precio algo más alto para satisfacer dichas preferencias.

El acceso a este tipo de mercados tiende a ser relativamente fácil ya que aunque existen algunas barreras las mismas son sumamente débiles. Por ejemplo, cuando una nueva empresa pretende realizar determinada actividad no sólo debe conseguir el capital necesario para iniciarlas sino que debe lograr que los antiguos clientes de sus empresas competidoras las abandonen y todo este proceso siempre entraña costos, por ejemplo los destinados a la investigación y el desarrollo del producto o los de publicidad para informar a los consumidores sobre la existencia de la nueva marca y tratar de convencerlos de las ventajas del cambio de sus hábitos de compra.

La consecuencia inmediata que surge de la debilidad de las barreras es que las ganancias extraordinarias que pueden obtenerse son transitorias debido a que el incremento de la competencia que se produce al poder acceder a él nuevas firmas que se ven atraídas por el éxito de las previamente existentes las hacen desaparecer, por ello la permanencia y el éxito del competidor monopolístico depende de que logre mantener en el largo plazo la diferenciación de su producto.

Referencias


[1] Así como no es posible que en el largo plazo existan beneficios extraordinarios tampoco pueden existir pérdidas extraordinarias. En este caso se producirá la desaparición de empresas, una disminución de la oferta, un incremento del precio y en consecuencia el aumento de los beneficios hasta alcanzar al beneficio normal.
[2] Cuando en el mercado existe un solo comprador hablamos de la existencia de monopsonio.
[3] Esta situación se presenta cuando los costos por unidad son inferiores si la producción está a cargo de una única empresa en comparación con dos o más. Algunos de los motivos que originan monopolios naturales pueden ser las economías de escala y el volumen mínimo de capital requerido para poder desarrollar una determinada actividad productiva.
[4] En general el origen de los monopolios legales es la existencia de un “interés social” en garantizar ciertas actividades al menor costo posible o bien la protección a la aplicación de ciertas innovaciones tecnológicas. Las empresas pueden ser de propiedad pública o privada y las principales disposiciones que crean monopolios son, por ejemplo, las concesiones otorgadas a ciertas firmas para explotar servicios públicos (agua potable, electricidad, transporte) y las licencias y patentes que imposibilitan la actividad a aquellas firmas que no la poseen (bancos, emisoras de radio y televisión).
[5] Cuando existe un monopolio bilateral (un único oferente y un único demandante) la distribución del poder de mercado depende de la importancia relativa de ambos participantes y de su habilidad de negociación. Al monopolio bilateral se lo encuentra, por ejemplo, en los mercados de piezas y partes industriales que deben ser producidas bajo especificaciones muy estrictas y que sólo sirven para el cliente que formuló dichas especificaciones y son fabricadas por un único proveedor.
[6] Cuando el grupo que domina el mercado está formado por un grupo reducido de compradores, el término técnico que corresponde es “oligopsonio”.
[7] La colusión es explícita cuando hay un acuerdo más o menos formal, que antes de que se establecieran leyes antimonopólicas incluso se ponía por escrito. Es tácita si las empresas se limitan a seguir la regla de, por ejemplo, no competir en precios.

Los precios

A través de información que surge de los mercados es posible conocer el valor que la sociedad le otorga a cada bien o servicio de un recurso productivo y, de esta manera, estamos en condiciones de determinar el valor rela­tivo de cada uno de ellos.

Si hemos averiguado el valor de un determinado bien estamos en condiciones de conocer el precio del mismo con relación al de los de­más bienes, es decir su precio re­lativo. Podríamos decir, por ejemplo, un jean vale aproximadamente diez veces lo que vale 1 kg de carne o la cuarta parte de un saco y, a partir de esto realizar, sin ningún tipo de problemas, el intercambio entre los mismos.

El funcionamiento de una economía de mercado depende, precisamente, de la disposición de este tipo de información y si supusiéramos que por un momento desaparecieran todos los precios relativos nos encontraríamos con que la vida económica no podría continuar tal como hoy la conocemos ya que no sabríamos con que base se deberían intercambiar los bienes ni sobre cual otra emplear a los servicios de los factores productivos.

También es posible hacer que el conjunto de los precios relativos sea expresado en términos de un solo bien al que se distingue como numerario, por ejemplo, si considerásemos como tal a un kilo de pan todos los demás precios deberían ser ex­presados como múltiplos o fracciones del mismo.

En nuestra vi­da diaria utilizamos al dinero como numerario y como medio de expresión del valor otorgado a todos los bienes, por lo que podemos decir que el precio absoluto de un bien es su relación de cambio por dinero (el número de unidades monetarias necesarias para adquirir la propiedad de una unidad del mismo).

Debemos aclarar que el precio de un bien está dado por la cantidad de dinero al cual efectivamente se produce la transacción y no por el precio que pide en forma unilateral el potencial vendedor, denominado precio de oferta, o el que está dispuesto a pagar el potencial comprador, llamado precio de demanda, en realidad los precios de oferta o de demanda son un claro ejemplo de precios que todavía no lo son.

El sistema de precios

El conjunto de todos los precios de los bienes y servicios de factores conforman el sistema de precios, el cual constituye el mecanismo de orientación que impide que las economías de mercado operen en forma desorganizada y caótica, permitiendo la producción y el intercambio.

El empresario que pretende iniciar la producción de un determinado bien debe adquirir bienes intermedios a otras empresas y contratar los servicios de factores productivos y en todos y cada uno de los casos pagar un precio por su utilización. Si se procede a sumar los montos percibidos por los propietarios de cada uno de dichos insumos obtendremos el costo de producción del bien y una cuestión crítica para cualquier actividad económica consiste en saber si el precio al cual puede ser vendido el mismo se adecua a dichos costos, si los supera será conveniente producirlo pero si es inferior tarde o temprano se deberá concluir con la actividad.

Precisamente esta relación entre los precios a los cuales se pueden vender los bienes y los precios de sus insumos es lo que permite determinar qué bienes y cómo serán producidos por las empresas.

La sumatoria de los salarios percibidos por los trabajadores, la renta de los propietarios de los recursos naturales, los intereses y alquileres percibidos por los propietarios del capital y los beneficios de los empresarios constituye el ingreso de las familias y son éstas las que resuelven la forma en que lo gastarán en la compra de los bienes que necesitan para satisfacer sus necesidades y su decisión también se basa en las señales que emiten los mercados.

De lo expuesto se infiere que las dos funciones básicas del sistema de precios son, en primer lugar, la organización de la producción y, en segundo lugar, la distribución del ingreso y permitir la apropiación del producto real.

- Organización de la producción

Sabemos que todos los sistemas económicos deben decidir qué bienes serán producidos y cuáles serán las características que tendrá la estructura de su producción y, en consecuencia, cómo van a ser asignados los recursos productivos para obtener las cantidades adecuadas de los mismos.

El objetivo básico de cualquier sistema económico debería ser evitar la producción de bienes no deseados ni cantidades incorrectas de los que sí son deseados por los consumidores y de hacer que las unidades productivas logren una utiliza­ción eficiente de los factores disponibles.

La búsqueda simultánea de la maximización de la satisfacción por parte de los consumidores y del beneficio por los empresarios son los elementos que determinan la estructura del sistema de precios y ello posibilita la organización de la producción asignando los factores productivos en función de sus precios de manera que las empresas puedan optimizar sus utilidades produciendo, en cantidades adecuadas, aquellos bienes que son más demandados.

- Distribución del ingreso y apropiación del producto real

El conjunto de bienes que cada familia está en condiciones de adquirir de­pende de su ingreso real el cual está relacionado con la cantidad y la calidad de los factores que le pertenecen, con los precios que pueden ser obtenidos por el servicio que ellos prestan al ser utilizados por la empresas durante los procesos productivos, con las políticas regulatorias y de ingresos aplicada por el estado y con los precios a los cuales pueden ser comprados los bienes.

Los consumidores se enfrentan, en forma permanente, a una amplia cantidad de bien­es y la forma en que gastan sus ingresos establece un orden o estructura de precios que refleja los valores relativos vigentes para el público consumidor.

Es decir, cada peso que es gastado por la sociedad es un indicador sobre qué debe ser elaborado y cómo han de produ­cirse los bienes y los cambios en las preferencias de los indivi­duos provocan a su vez cambios en dicha estructura por lo que, consecuentemente, son diferentes las señales que percibe el conjunto de las unidades productivas para desarrollar su actividad
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10/5/09

Ejercicios
Análisis poblacional y de la pobreza

1. Respecto del análisis poblacional se solicita:
a) Defina población económicamente activa y población económicamente inactiva.
b)¿Cuándo una persona es considerada ocupada y cuándo desocupada? ¿A quién se considera desocupado típico y a quién desocupado marginal?
c)¿Cuándo una persona es considerada ocupado pleno, subocupado o sobreocupado? Caracterice a los subocupados demandantes y a los subocupados no demandantes.
d) ¿Qué condiciones se deben cumplir para que a una persona se lo considere desocupado oculto?
e) Defina: desocupación friccional, estacional, cíclica y estructural.

2. En una ciudad se obtuvo la siguiente información:
Población total: 1300 Población económicamente activa: 480
Población ocupada: 418 Sobreocupados: 150
Ocupados plenos: 200
Se solicita que calcule las tasas de actividad, empleo, desocupación y subocupación y el porcentaje de la PEA que tiene problemas de empleo.

3. La siguiente fue la situación ocupacional en el AGR en mayo de 2003:
Población: 1.201.000 Tasa de actividad: 43.4%
Tasa de ocupación: 35.6 % Tasa de desempleo: 17.9%.
Tasa de subocupación 15.6 %
Se solicita que calcule la PEA, la población desocupada, la población subocupada y la PEI.

4. En una región la tasa de actividad es del 40 % y la tasa de desempleo, 11 %. La población sin empleo y que busca trabajo es de 2 millones de personas. En la región existe una población de inactivos marginales de 500 mil habitantes.
Se solicita que calcule:
a. ¿Cuál es la población total de la región?
b. Si mejorara la situación económica, ¿se podría esperar una variación en la tasa de actividad? ¿por qué?

5. Calcule en los siguientes casos las unidades consumidoras (adultos equivalentes):
a) Hogar 1 compuesto por cuatro miembros: el jefe de hogar varón de 39 años, su esposa de 37 años, un hijo de 9 años y una hija de 9 meses.
b) Hogar 2 compuesto por seis miembros: el jefe de hogar de 50 años, su esposa de 49 años, con tres hijos varones de 25, 22 y 20 años y una hija de 15 años.
c) Hogar 3 compuesto por tres miembros: el jefe de hogar de 80 años, su esposa de 78 años y una nieta de 20 años.

6. Para cada uno de los hogares del ejercicio anterior calcule el valor de la CBA y la CBT para enero del 2002 y diciembre del 2003 e identifique si en las distintas situaciones los hogares se encuentran por debajo o por encima de la Línea de Indigencia y/o la Línea de la pobreza, suponiendo que:
a) El Hogar 1 tiene un total de ingresos de $250.
b) El Hogar 2 tiene un total de ingresos de $900.
c) El Hogar 3 tiene un total de ingresos de $530.